Invitada · Taller Lucía 1990
Vestidos de invitada de boda.
Unas cuantas piezas del taller que funcionan bien de invitada. El catálogo completo, con sus filtros de color, silueta y momento, está en la página de fiesta.
La conversación con la invitada es más corta que con la novia o la madrina, y casi siempre gira sobre lo mismo. Un color, un largo o una transparencia que no se sabe si van a estorbar. En el taller vestimos invitadas desde 1990, a medida o de nuestra colección, cosiendo a mano en el centro de Valencia.
Lo que sigue vigente y lo que ya caducó
El blanco, el marfil, el hueso y el crudo siguen siendo territorio de la novia, a cualquier hora y en cualquier tejido, y no por superstición sino por la foto. El negro dejó de ser luto y funciona en bodas urbanas, de noche o civiles, aunque pesa en una ceremonia de campo a mediodía.
El largo se mide con el zapato de la boda puesto, y la transparencia funciona cuando sugiere y falla cuando enseña sin elegirlo. Son las cosas que seguimos mirando dos veces en la última prueba.
La estación manda más que la lista de prohibiciones
Una boda de julio en una finca de l'Horta y una de noviembre no piden la misma pieza. En verano mandan los tejidos que respiran, crêpe ligero, georgette y sedas ligeras, y los colores con cuerpo propio que aguantan el sol alto. En otoño e invierno el tejido gana peso, mikado, crep pesado o terciopelo, y el largo y la manga se alargan con el mes.
Septiembre es el mes trampa, porque la boda arranca con sol alto y termina con la primera noche fresca del año, y el vestido tiene que cruzar ese arco. Ahí la manga y una capa pensada con el vestido resuelven más que cualquier chal improvisado.
Cómo trabajamos
A medida o de colección
El vestido a medida nace de un patrón trazado para un solo cuerpo y pide cuatro o cinco meses para hacerse con calma. La pieza de nuestra colección ya existe, cosida aquí mismo, y se adapta a tu talla, tu largo y tus detalles en pocas semanas. Para una boda con fecha cercana resuelve mucho más de lo que se suele contar.
Ninguna de las dos es la buena por defecto. Depende de cuánto tiempo queda y de si lo que buscas ya existe o hay que inventarlo.
Lo que cuentan
4,8
sobre 5 en Google, con 196 reseñas de clientas del taller
★★★★★
No podemos estar más felices de haber elegido esta tienda para el vestido de festera de mi hija. Desde el primer momento nos sentimos súper bien atendidas, con un asesoramiento muy profesional y un trato cercano, amable y excepcional. Han sabido aconsejarnos en todo momento y cuidar cada detalle para que mi hija se sintiera especial y estuviera preciosa en un día tan importante. Sin duda, aconsejo esta tienda al 100%. Ha sido todo un acierto elegirla y volveríamos a hacerlo sin ninguna duda. Gracias equipo Lucia 1990.
★★★★★
Super contentas con el trato recibido, muy amables, simpáticas y muy buen asesoramiento. Sin duda totalmente recomendable, mi hija se ha comprado todos los vestidos para ser festera y más contenta no puede estar. Deseando que lleguen las fiestas de Quatretonda a finales de agosto para poder lucirlos Aroa . 🥰🥰
Reseñas de Google
Preguntas frecuentes
Lo que nos preguntan las invitadas
- ¿De qué color puede ir una invitada a una boda?
- De casi todos menos del blanco y sus parientes, el marfil, el hueso, el crudo y los rosas o beiges tan claros que la cámara lee como blanco. El negro es una opción legítima en bodas urbanas, de noche o civiles, y el rojo pide entorno, así que en una boda tradicional de pueblo funcionan mejor el granate, el burdeos o la teja.
- ¿Largo o corto para ir de invitada?
- Depende de la hora y de la estación. En verano el midi y el largo con abertura se llevan mejor, y en una boda de playa el vestido por el suelo es incómodo de verdad. En otoño e invierno el largo gana terreno al cóctel de media pierna. Sea cual sea, el largo bueno se mide con el zapato de la boda puesto, rozando el suelo por detrás y por encima del empeine por delante.
- ¿Con cuánto tiempo hay que venir?
- Para un vestido a medida, cuatro o cinco meses dejan hacer las pruebas con calma, así que una boda de verano se piensa en enero o febrero. Con menos margen está la colección del taller, que se adapta a tu cuerpo en pocas semanas. Las bodas de septiembre se deciden en julio.
- ¿Qué tejido conviene según la fecha de la boda?
- En verano, crêpe ligero, georgette o seda ligera, que transpiran y no se arrugan como el lino ni brillan como el satén. En otoño e invierno, mikado, crep pesado o terciopelo, que sostienen la silueta y abrigan. Lo que evitamos en una boda de julio son los satenes forrados gruesos y los poliésteres que no transpiran.
- ¿Se puede arreglar un vestido de invitada que ya tengo?
- No. En el taller solo trabajamos piezas nuestras, a medida o de colección, de principio a fin. No hacemos arreglos de prendas de fuera.
- ¿Dónde estáis y hace falta cita?
- En Carrer d'En Sanç, 12, en el centro de Valencia, cerca de la plaza del Ayuntamiento. Se atiende con cita previa, de modo que el probador y la persona que te atiende son solo tuyos durante la visita.
Ven a probártelo
El color, el largo y el tejido se deciden delante del espejo y con el zapato de la boda. La primera cita es para mirar, probar y hablar de fechas, sin compromiso de encargar nada ese día.
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