Ceremonia · Taller Lucía 1990

Vestidos y trajes de ceremonia.

Una ceremonia reúne en la misma foto a la madrina, a la madre de la novia, a las hermanas y a las invitadas, y cada una llega con una necesidad distinta. En el taller vestimos a todas ellas, a medida o de nuestra colección, cosiendo a mano en el centro de Valencia desde 1990.

Para quién

Quién viene a vestirse de ceremonia

La palabra ceremonia cubre más gente de la que parece. La madrina y la madre de la novia son quienes más nos visitan, pero también vienen hermanas, testigos, madres del novio y invitadas que tienen tres bodas ese año y no quieren repetir en ninguna.

Cada una de esas posiciones tiene sus propias reglas no escritas sobre color, largo y hora del día, y son la parte de la conversación que más tiempo ocupa en la primera cita.

Vestido o traje

Traje de ceremonia y vestido de ceremonia

Mucha gente pide traje de ceremonia y no vestido, y casi siempre habla de lo mismo: una pieza pensada para una boda o un acto, cortada sobre el patrón de quien la lleva. La palabra cambia según quién la diga y a veces según la generación, pero la pieza que sale del taller es la misma.

Si vienes con una idea y acabas eligiendo la contraria, no pasa nada. La prueba delante del espejo es la que decide, y por eso la primera cita se dedica a mirar y a probar antes que a encargar.

Cómo trabajamos

A medida o de colección

Hay dos caminos. Uno es el vestido a medida, con su patrón propio, que se levanta desde cero y pasa por varias pruebas. El otro es una pieza de nuestra colección, que sale del taller ya cosida y se ajusta a tu cuerpo en el mismo sitio.

El segundo camino existe porque no todas las bodas avisan con un año de antelación. Si la ceremonia es en tres semanas, hay solución, y no consiste en ponerte algo que no te queda bien.

Plazos

Cuándo hay que venir

Para un vestido a medida lo cómodo son cuatro o cinco meses, que dan margen a las pruebas sin prisa. Para una pieza de colección con ajuste basta con bastante menos.

En temporada alta de bodas, de mayo a octubre, la agenda del taller se llena antes, así que la primera cita es mejor pedirla en cuanto haya fecha de boda.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan sobre ceremonia

¿Qué diferencia hay entre un vestido de ceremonia y uno de fiesta?
En la práctica, la ocasión. Ceremonia se usa para bodas, comuniones y actos con protocolo, donde el largo y el color importan más. Fiesta es un término más amplio que incluye también cóctel y noche. En el taller se cosen igual, y la mayoría de nuestras piezas sirven para las dos cosas.
¿Traje de ceremonia o vestido de ceremonia?
Se usan como sinónimos y nosotras las entendemos igual, así que pide cita con la palabra que te salga. Lo que hay en la colección del taller son vestidos, y si lo que tienes en la cabeza es otra cosa, como un conjunto de dos piezas, es una conversación para la cita, ya que al trabajar a medida se parte de tu patrón.
¿Cuánto se tarda en tener listo un vestido de ceremonia?
Un vestido a medida pide cuatro o cinco meses para hacerse con calma, con dos o tres pruebas por el camino. Una pieza de nuestra colección ajustada a tu cuerpo se resuelve en mucho menos, y es la vía para las bodas que llegan con poco margen.
¿Dónde está el taller y hace falta cita?
Estamos en Carrer d'En Sanç, 12, en el centro de Valencia, a un paso de la plaza del Ayuntamiento. Se atiende con cita previa, para que el probador y la persona que te atiende sean solo tuyos durante la visita.
¿Puedo ir con acompañante a la primera cita?
Sí, y suele ser buena idea venir con una o dos personas de confianza. Más de eso normalmente complica la decisión en lugar de ayudarla.
¿Se puede reformar un vestido de ceremonia que ya tengo?
Depende de la pieza y de lo que haya que hacerle, así que es una conversación de taller y no de teléfono. Trae el vestido a la cita y lo vemos puesto, que es la única forma de saber si compensa.

Ven a probártelo

Una ceremonia se decide delante del espejo y no en una pantalla. La primera cita es para mirar, probar y hablar de fechas, sin compromiso de encargar nada ese día.

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